
REDACCIÓN | Panamá en Directo
Panamá | octubre 12, 2026Escucha este artículo
Panamá en Directo | El país enfrenta el desafío de atender a miles de afectados y reconstruir las zonas más golpeadas
Panamá comienza una nueva semana enfrentando las consecuencias de uno de los terremotos más fuertes registrados en el país en las últimas décadas. El movimiento sísmico del viernes 9 de octubre dejó viviendas destruidas, infraestructuras dañadas, comunidades con dificultades de acceso y cientos de familias que ahora deben afrontar la incertidumbre de haber perdido parte o la totalidad de sus pertenencias.
A tres días del terremoto, la emergencia ha entrado en una etapa decisiva. Además de responder a las necesidades inmediatas, el país debe determinar la magnitud real de los daños, garantizar la seguridad de las edificaciones y establecer un programa de recuperación que permita a las familias regresar a sus hogares, a los estudiantes volver a las aulas y a los servicios públicos recuperar su funcionamiento.

El Gobierno Nacional declaró el estado de emergencia el sábado 10 de octubre y movilizó recursos de distintas instituciones para atender principalmente a las provincias de Veraguas, Herrera, Los Santos y Coclé, donde se concentran algunas de las afectaciones más importantes.
Aunque hasta los últimos balances consultados no se reportaban fallecidos ni personas desaparecidas, las autoridades registraron al menos 27 heridos y daños en centenares de viviendas, escuelas, hospitales, iglesias, carreteras y puentes. El número definitivo de afectados todavía está por establecerse, especialmente en las comunidades rurales que han presentado dificultades de comunicación y acceso.
Un terremoto que puso a prueba al país
El terremoto se produjo el viernes 9 de octubre a las 12:56 p.m. y alcanzó una magnitud de 7,5, de acuerdo con el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, con una profundidad estimada de cuatro kilómetros. Su epicentro se localizó en Veraguas, cerca del límite provincial con Los Santos, aproximadamente a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí.
El Servicio Geológico de Estados Unidos reportó una magnitud de 7,7, una diferencia que responde a las estimaciones realizadas por las distintas instituciones científicas.
La fuerza del movimiento se sintió en buena parte del territorio nacional y provocó evacuaciones de edificios residenciales, oficinas, hospitales, centros comerciales y otras instalaciones. También fue percibido en regiones de Costa Rica y Colombia.
Durante las horas posteriores se registraron numerosas réplicas, algunas de magnitud considerable. Para el domingo 11 de octubre, los reportes internacionales contabilizaban más de 200 movimientos secundarios.
El terremoto también motivó alertas preventivas de tsunami, posteriormente canceladas. En Isla Cañas, unas 300 personas fueron evacuadas ante el aumento del nivel del mar.
Los daños: viviendas, escuelas y comunidades afectadas
El alcance de las afectaciones continúa siendo evaluado por las autoridades. Los informes iniciales del Gobierno, publicados el sábado, identificaron daños en 426 viviendas, 419 centros educativos y 21 instalaciones de salud.
Sin embargo, las cifras comenzaron a aumentar a medida que los equipos de emergencia lograron ingresar a nuevas comunidades.
Durante una visita a Pesé y Las Minas, el domingo 11 de octubre, el presidente José Raúl Mulino hizo referencia a reportes de aproximadamente 800 viviendas colapsadas. Los balances más recientes difundidos por medios internacionales sitúan en cerca de 900 las residencias con algún tipo de afectación.
Estas cifras corresponden a cortes distintos y no deben interpretarse como un inventario definitivo de viviendas destruidas. Será necesario establecer cuáles presentan daños reparables, cuáles requieren reforzamiento estructural y cuáles deberán ser demolidas y reconstruidas.
Los daños se extienden también a instalaciones comerciales, edificios públicos y lugares de valor histórico y religioso. Entre los inmuebles afectados se encuentra la iglesia de San Atanasio, en La Villa de Los Santos, mientras que en Penonomé se reportaron daños severos en otras edificaciones.
En el sistema vial, las evaluaciones han identificado puentes comprometidos, deslizamientos de tierra y tramos de carretera bloqueados. Estas afectaciones representan un problema adicional porque dificultan el traslado de alimentos, agua, medicamentos, equipos de evaluación y materiales de construcción.
En comunidades que dependen de una única carretera, la recuperación de las vías de acceso resulta indispensable para garantizar una asistencia continua.
¿Qué ha hecho el Gobierno Nacional?
La principal decisión adoptada por el Ejecutivo fue declarar el estado de emergencia nacional el sábado 10 de octubre, mediante un Consejo de Gabinete extraordinario.
Esta medida permite establecer mecanismos de respuesta y movilizar recursos para atender las consecuencias del terremoto.
Desde entonces, el presidente Mulino ha encabezado reuniones interinstitucionales y visitado comunidades afectadas en el interior del país.
La estrategia gubernamental se concentra en varios frentes: asistencia humanitaria, evaluaciones estructurales, atención de salud, recuperación vial y planificación de soluciones habitacionales.
De acuerdo con el informe oficial del domingo 11 de octubre, los equipos gubernamentales habían evaluado más de 1.200 residencias y edificios. Asimismo, se habían transportado más de 63.000 libras de asistencia humanitaria por vía aérea y otras 250 toneladas por carretera hacia las zonas más afectadas.
Distribución de alimentos y agua
El Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) comenzó a organizar el envío de bolsas de alimentos para las familias afectadas.
Según la Presidencia, se prepararon 15.000 bolsas en Herrera, 12.000 en Los Santos y otras 12.000 en Penonomé, lo que representa 39.000 bolsas previstas para distribución.
El Ejecutivo ha indicado que la entrega debe realizarse casa por casa, priorizando a las personas que realmente necesitan la asistencia.
El suministro incluye productos básicos como arroz, aceite, conservas, legumbres y pastas, mientras que otras instituciones trabajan en el envío de agua y artículos indispensables para la población damnificada.
La Presidencia también anunció la reapertura de las 17 Tiendas del Pueblo para el martes 13 de octubre.
Recuperación de carreteras y puentes
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) mantiene cuadrillas y equipos para despejar derrumbes y recuperar la circulación en las rutas afectadas.
En Mariato se informó que una vía había sido despejada, mientras que en el tramo entre Las Tablas y Tonosí, particularmente en Loma Flores, se habilitó un carril y continuaban los trabajos para recuperar el otro.
La inspección de puentes constituye otra prioridad. Las autoridades han advertido que algunas estructuras presentan desplazamientos o daños que deben ser evaluados por profesionales antes de permitir su utilización normal.
Estas intervenciones serán fundamentales para garantizar el abastecimiento y permitir que las comunidades recuperen su actividad económica.
Atención médica y recuperación de hospitales
Los daños en instalaciones sanitarias han generado preocupación, especialmente por la necesidad de mantener tratamientos médicos, consultas, urgencias y servicios especializados.
El Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social han desarrollado inspecciones y trabajos de limpieza y reacondicionamiento en instalaciones afectadas.
Las autoridades han pedido a los pacientes regresar a las áreas hospitalarias que hayan sido evaluadas y declaradas seguras, luego de que algunas personas permanecieran en estacionamientos y espacios exteriores por temor a nuevos movimientos.
En el Hospital Santo Tomás se dispuso la atención de 405 pacientes renales en un pabellón no afectado, para garantizar sus tratamientos de hemodiálisis el lunes 12 y martes 13 de octubre.
El desafío no consiste únicamente en reparar paredes o techos. También será necesario comprobar las condiciones de los equipos médicos, los sistemas eléctricos, el abastecimiento de agua y la continuidad de servicios esenciales.
Soluciones para las familias que perdieron sus viviendas
El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), junto con el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y los gobiernos locales, trabaja en el levantamiento de censos que permitirán identificar a las familias que necesitan reparaciones, reconstrucción o nuevas viviendas.
El presidente Mulino anunció que presentará al Consejo de Gabinete un plan de reconstrucción habitacional.
Entre las prioridades está determinar qué inmuebles son habitables y cuáles representan un peligro. Esa evaluación deberá preceder cualquier retorno de las familias a sus residencias.
Mientras se ejecuta la recuperación, será necesario garantizar alojamiento temporal, condiciones sanitarias adecuadas y protección para quienes perdieron sus hogares.
Educación: clases suspendidas mientras se evalúan las escuelas
El Ministerio de Educación anunció la suspensión de clases en todos los centros educativos oficiales y particulares del país para este lunes 12 de octubre.
La decisión responde a la necesidad de inspeccionar los planteles y verificar que las instalaciones no representen riesgos para estudiantes, docentes y personal administrativo.
La cifra preliminar de 419 centros educativos afectados evidencia la dimensión del trabajo pendiente.
Las evaluaciones deberán determinar cuáles instalaciones pueden reabrir de inmediato, cuáles necesitan reparaciones y dónde será necesario establecer alternativas temporales para evitar interrupciones prolongadas del calendario escolar.
También será importante prestar atención al bienestar emocional de los estudiantes, particularmente de aquellos que experimentaron evacuaciones, daños en sus viviendas o situaciones de temor durante el terremoto.
Ayuda internacional y recursos para enfrentar la emergencia
La respuesta al terremoto también ha movilizado la cooperación internacional.
Estados Unidos anunció asistencia valorada en 5 millones de dólares, que incluye recursos humanitarios, helicópteros y personal especializado para apoyar las operaciones de respuesta y evaluación de daños, en coordinación con las autoridades panameñas.
Por su parte, CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— anunció una donación de 250.000 dólares para las necesidades humanitarias inmediatas y puso a disposición del país una línea de financiamiento de hasta 50 millones de dólares para recuperación y reconstrucción.
Adicionalmente, el Gobierno panameño informó que la declaratoria de emergencia permitirá canalizar hasta 100 millones de dólares para atender los daños ocasionados por el terremoto.
Es importante distinguir estos mecanismos: las donaciones son aportes no reembolsables, las líneas de crédito constituyen posibilidades de financiamiento y los fondos autorizados para la emergencia no necesariamente representan recursos ya ejecutados.
A medida que avance la recuperación será necesario conocer los montos efectivamente desembolsados, su distribución territorial y el destino específico de las inversiones.
¿Qué necesitan con mayor urgencia las familias afectadas?
Las necesidades varían según la gravedad de los daños y las condiciones de cada comunidad. Sin embargo, la emergencia ha identificado una demanda inmediata de suministros básicos, particularmente entre quienes perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas.
Entre los artículos de mayor utilidad se encuentran:
- Agua potable y alimentos no perecederos, preferiblemente fáciles de preparar.
- Leche de fórmula y productos de alimentación infantil, según las necesidades verificadas.
- Pañales para bebés y adultos, toallas sanitarias y artículos de higiene personal.
- Colchonetas, frazadas, sábanas y artículos para alojamiento temporal.
- Productos de limpieza y desinfección.
- Linternas, baterías y otros artículos básicos de emergencia.
- Medicamentos y suministros sanitarios, únicamente mediante canales autorizados que puedan garantizar su adecuado manejo.
También será indispensable identificar a los adultos mayores, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas y familias con niños pequeños que requieren asistencia particular.
En una emergencia de esta naturaleza, la ayuda no debe limitarse a la entrega inicial de alimentos. Muchas familias necesitarán apoyo durante semanas o meses mientras recuperan sus ingresos, reparan sus hogares o esperan soluciones habitacionales.
¿Cómo pueden ayudar los ciudadanos?
La participación ciudadana puede contribuir a reducir las dificultades que enfrentan las comunidades afectadas, siempre que la solidaridad se organice y responda a necesidades reales.
El Gobierno habilitó el Parque Omar, en la ciudad de Panamá, como centro de acopio de donaciones, al igual que las gobernaciones provinciales. Según el reporte oficial del domingo, el centro del Parque Omar continuará recibiendo aportes durante los siguientes dos días, incluido este lunes 12 de octubre.
Por otra parte, la Defensoría del Pueblo abrió un centro de acopio en su sede principal, ubicada en Vía España con Fernández de Córdoba. La institución informó que la recepción de donaciones continuará durante la semana.
Entre los productos que comenzó a recibir se encuentran alimentos secos, agua embotellada, leche en polvo para infantes, frazadas, artículos de higiene y pañales para niños y adultos.
La Cruz Roja Panameña también dispone de canales institucionales para recibir aportes destinados a sus programas humanitarios y de atención de desastres. Las personas interesadas pueden consultar los mecanismos de colaboración en su página oficial, cruzroja.org.pa/donar. Conviene confirmar que el aporte se destine específicamente a esta emergencia cuando esa sea la intención del donante.
Además de realizar donaciones, la ciudadanía puede colaborar organizando recolecciones comunitarias, facilitando transporte mediante organizaciones reconocidas o participando como voluntaria a través de instituciones que coordinen formalmente las labores.
Es importante evitar el envío de artículos deteriorados o que no hayan sido solicitados. Tampoco se recomienda acudir por cuenta propia a las zonas de mayor riesgo, donde la presencia de personas sin preparación puede dificultar las operaciones de emergencia.
Las donaciones monetarias deben efectuarse únicamente mediante mecanismos oficiales y verificados, para reducir el riesgo de fraudes o colectas que no lleguen a las comunidades necesitadas.
Las réplicas continúan: recomendaciones para protegerse
Aunque los reportes más recientes indican una disminución progresiva en la frecuencia e intensidad de las réplicas, esto no significa que los movimientos hayan terminado.
Los especialistas advierten que los terremotos de gran magnitud pueden generar réplicas durante días, semanas e incluso meses. No es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá una nueva sacudida ni cuál será su magnitud.
Por esta razón, la población debe mantener medidas de prevención, especialmente en estructuras que hayan presentado daños.
Durante un temblor, la recomendación general es agacharse, cubrirse y sujetarse, alejándose de ventanas, vidrios y muebles que puedan caer. No se deben utilizar ascensores ni correr por escaleras mientras continúa el movimiento.
Una vez finalizado el sismo, corresponde revisar el entorno y evacuar ordenadamente si existen daños visibles, olor a gas, peligro de desprendimientos u otras condiciones inseguras.
Las personas que viven en edificios deben seguir los protocolos de evacuación de cada inmueble y atender las instrucciones de los responsables de seguridad. No todas las edificaciones requieren la misma respuesta.
En las zonas costeras, un movimiento fuerte o prolongado puede constituir una señal natural de peligro de tsunami. En esos casos es fundamental dirigirse hacia terrenos elevados o zonas seguras, sin esperar necesariamente una alerta oficial.
También se recomienda mantener disponible un pequeño equipo de emergencia con agua, linterna, medicamentos personales, documentos importantes, batería para el celular y contactos familiares.
Las estructuras con daños importantes no deben volver a ocuparse sin una evaluación profesional.
Los desafíos que vienen después de la emergencia
Una vez atendidas las necesidades más inmediatas, Panamá deberá concentrarse en una segunda etapa que puede resultar considerablemente más compleja: la reconstrucción.
La recuperación no consistirá únicamente en reparar infraestructura. El terremoto también puede afectar los ingresos familiares, la actividad comercial y agrícola, el empleo, la educación y el acceso a servicios básicos.
En las provincias centrales, muchas actividades económicas dependen de la movilidad terrestre, la producción agropecuaria y los pequeños comercios. Una carretera interrumpida o un mercado dañado puede perjudicar el abastecimiento y la capacidad de las familias para generar ingresos.
Otro desafío será garantizar que la reconstrucción no reproduzca las vulnerabilidades existentes. Las nuevas edificaciones y las reparaciones deberán ajustarse a las normas de seguridad correspondientes, especialmente en comunidades expuestas a movimientos sísmicos.
La planificación también tendrá que incorporar la protección del patrimonio histórico y cultural, dado que iglesias y otras construcciones de valor comunitario sufrieron afectaciones.
Asimismo, será necesario fortalecer los programas de preparación ciudadana, los protocolos de evacuación, la inspección de inmuebles y la comunicación pública durante emergencias.
El terremoto ha demostrado que la capacidad de respuesta no depende exclusivamente de los organismos de rescate, sino también de la planificación de las instituciones, las comunidades, las empresas y los propios ciudadanos.
Información confiable y seguimiento de las autoridades
En situaciones de emergencia, la circulación de imágenes antiguas, videos fuera de contexto y mensajes no verificados puede aumentar la confusión.
La población debe procurar confirmar los reportes sobre réplicas, daños, carreteras cerradas y funcionamiento de servicios con las entidades competentes, particularmente el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Sinaproc, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Obras Públicas.
También será fundamental que las instituciones mantengan actualizados los balances de daños, las cifras de personas afectadas, los mecanismos de asistencia y los cronogramas de recuperación.
Una comunicación pública constante y verificable permitirá que la ciudadanía conozca dónde se necesita ayuda, cuáles áreas continúan siendo peligrosas y qué servicios están disponibles.
Una recuperación que requiere coordinación y solidaridad
El terremoto del 9 de octubre ha colocado a Panamá frente a un reto que trasciende la atención de las primeras horas. La emergencia continúa para quienes no pueden regresar a sus viviendas, esperan atención médica, permanecen en comunidades de difícil acceso o han visto interrumpidas sus actividades cotidianas.
La declaratoria de emergencia, el despliegue de instituciones y la cooperación internacional constituyen parte de la respuesta inicial. Sin embargo, la recuperación dependerá también de la capacidad para transformar esos recursos en soluciones concretas, sostenibles y oportunas.
Por ahora, las prioridades siguen siendo garantizar la seguridad de la población, atender las necesidades básicas, restablecer los servicios esenciales y disponer de un diagnóstico completo de los daños.
La solidaridad ciudadana puede desempeñar un papel importante, especialmente cuando las donaciones y el voluntariado se organizan de acuerdo con las necesidades identificadas por las instituciones responsables.
El país enfrenta ahora dos tareas simultáneas: responder a quienes necesitan ayuda inmediata y comenzar una reconstrucción que permita a las comunidades recuperar sus condiciones de vida con mayor seguridad y preparación ante futuras emergencias.





