
Panamá se encuentra en una encrucijada histórica. A pesar de contar con indicadores macroeconómicos envidiables, nuestro sistema sanitario padece una anomalía estructural que drena recursos y perpetúa la inequidad: la dualidad institucional MINSA-CSS. Esta estructura bicéfala no solo genera una duplicidad de costos administrativos, sino que segmenta a la población, fragmentando el derecho constitucional a la salud.
El Espejo Regional: Lecciones de integración y aseguramiento
Para trazar el camino panameño, es imperativo analizar los modelos de nuestros vecinos, quienes han enfrentado dilemas similares con distintos niveles de éxito:
- Costa Rica (El Modelo de Unificación y Red Única): La experiencia costarricense es el referente de «solidaridad sistémica» por excelencia. A través de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), lograron unificar la prestación de servicios en una sola red nacional. Los EBAIS (Equipos Básicos de Atención Integral en Salud) en Costa Rica son el ejemplo de fortalecimiento del primer nivel. De hecho, nos trajimos el modelo para crear las ULAPS y CAPS, solo que no supimos ejecutarlo adecuadamente precisamente, entre otras cosas, por la dualidad. Si Panamá no logra esta integración, seguirá gastando como un país rico con resultados de salud pública ineficientes, manteniendo hospitales vecinos que no se hablan entre sí, uno con el “tomógrafo dañado” y el otro con el equipo subutilizado pero restringido por burocracia
- La lección para Panamá: Costa Rica demostró que separar las funciones es vital: el Ministerio de Salud se fortaleció como Rector (dicta la política y vigila), mientras que la CCSS se convirtió en el Ejecutor Único. Esto eliminó la competencia por recursos entre instituciones y permitió una economía de escala en la compra de medicamentos, logrando una de las esperanzas de vida más altas de la región.
- Colombia (El Modelo de Aseguramiento y Pluralismo): Colombia implementó un sistema basado en el aseguramiento universal a través de las EPS. Si bien lograron una cobertura de afiliación cercana al 99%, el sistema ha sufrido crisis de sostenibilidad y una judicialización de la salud (tutelas) debido a barreras administrativas. Colombia ofrece una perspectiva distinta, más relacionada con los riesgos de los modelos de mercado y la gestión financiera. Colombia optó en los 90 (Ley 100) por un modelo de competencia regulada con aseguradoras (EPS). Si bien lograron cobertura universal nominal, el sistema sigue fragmentado administrativamente y segmentado en regímenes (contributivo y subsidiado), lo que genera barreras de acceso. Colombia está hoy en un debate para intentar «territorializar» la salud y fortalecer la atención primaria pública, algo que Panamá ya tiene, más o menos, en estructura pero desarticulado.
- La lección para Panamá: La unificación no debe ser solo financiera o de carné; debe ser operativa. Colombia nos enseña que, sin una fuerte Atención Primaria en Salud (APS), el sistema se vuelve un «pagador» de enfermedades costosas en lugar de un promotor de bienestar.
Diagnóstico panameño: La trampa de la fragmentación
En Panamá, el MINSA actúa como juez y parte al ser rector y prestador, mientras la CSS opera con una autonomía que a menudo colisiona con las estrategias nacionales. Esta desconexión obliga al paciente a deambular entre burocracias, donde un examen realizado en el MINSA no es reconocido en la CSS, y viceversa, desperdiciando el «tiempo de oro» de la atención médica.
Hoja de Ruta 2026: Metas y objetivos para la integración
Propongo una agenda de transición técnica para que, en el horizonte de 2026, Panamá haya sentado las bases de un sistema de salud unificado:
1. Consolidación de la Autoridad Sanitaria (Rectoría)
- Meta 2026: Transformación legal del MINSA en un ente regulador puro.
- Objetivo: Eliminar la gestión directa de hospitales por parte del MINSA, transfiriéndolos a un modelo de gestión pública integrada, para que el Ministerio se enfoque exclusivamente en la planificación estratégica, vigilancia epidemiológica y fiscalización de la calidad.
2. Implementación de la Red Nacional de Servicios Únicos
- Meta 2026: Lograr la compensación de costos automática entre MINSA y CSS.
- Objetivo: Que cualquier ciudadano, asegurado o no, pueda ser atendido en la instalación de salud más cercana a su hogar. El «carneo» no debe ser una barrera de acceso; el sistema debe liquidar los costos internamente mediante un Fondo Único de Compensación.
3. Transformación digital e interoperabilidad
- Meta 2026: El 100% de las instalaciones de la red pública deben operar bajo un Expediente Electrónico Único.
- Objetivo: Garantizar que la información clínica del paciente sea propiedad del paciente y no de la institución. Esto reducirá en un 30% la duplicidad de pruebas diagnósticas y mejorará la seguridad farmacológica.
4. Humanización y descentralización de la compra
- Meta 2026: Establecer una Central Unificada de Compras de Medicamentos e Insumos.
- Objetivo: Utilizar el volumen de compra de ambas instituciones para negociar precios internacionales más bajos y garantizar un abastecimiento superior al 95% en todas las regiones del país.
Un Sistema para el ser humano, no para la Institución.
La unificación del sistema de salud en Panamá no es una opción técnica, es un imperativo moral. Para el 2026, la meta no es simplemente «fusionar oficinas», sino crear un sistema equitativo y humano donde la salud sea el puente de unión de la sociedad panameña. Es momento de pasar de un sistema que atiende afiliados o pacientes desprotegidos a uno que cuida ciudadanos. El futuro de nuestra paz social depende de la salud de nuestro sistema sanitario.
*médico epidemiólogo, planificador. Jefe del Depto de Salud y Atención Integral a la Población. Director Médico Corporativo MiniMed Corp.








