
En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), específicamente el ODS 3 (Salud y Bienestar) y el ODS 10 (Reducción de las Desigualdades), Panamá enfrenta una paradoja persistente. A pesar de ser una economía de altos ingresos en términos macroeconómicos, el país presenta una de las distribuciones de riqueza más desiguales de la región. Esta brecha se traduce directamente en lo que en epidemiología denominamos el «gradiente social de la salud»: a menor ingreso y mayor exclusión, mayor es la carga de enfermedad.
1. El Rostro de la patología de la exclusión en Panamá
Las enfermedades asociadas a la pobreza y pobreza extrema en nuestro territorio no son meras coincidencias biológicas; son eventos centinela de fallas en el saneamiento, la nutrición y el acceso.
- Enfermedades infecciosas y desatendidas: Destacan la tuberculosis (TB), con incidencias alarmantes en las comarcas y zonas marginales de Colón y Panamá; las geohelmintiasis (parásitos intestinales) que comprometen el desarrollo cognitivo infantil; y enfermedades vectoriales como la Leishmaniasis y el Chagas.
- Eventos nutricionales: La desnutrición crónica (talla baja para la edad) coexiste irónicamente con la obesidad por malnutrición en áreas urbanas pobres.
- Mortalidad Materno-Infantil: La muerte de una madre durante el parto sigue siendo el indicador más cruel de la pobreza extrema, especialmente en áreas donde la atención institucional es geográficamente inaccesible.
2. Incidencia, prevalencia y geografía del riesgo
En Panamá, el mapa de la pobreza coincide milimétricamente con el mapa de la enfermedad:
- Zonas comarcales (Ngäbe-Buglé, Guna Yala, Emberá-Wounaan): Aquí, la prevalencia de desnutrición crónica en niños menores de 5 años puede triplicar la media nacional. La tuberculosis presenta tasas que superan los 100 casos por cada 100,000 habitantes, muy por encima del promedio en zonas urbanas.
- Zonas urbanas marginales: En sectores de San Miguelito y Arraiján, el hacinamiento favorece la transmisión de enfermedades respiratorias y de transmisión sexual, además de eventos de salud pública vinculados a la violencia y salud mental.
3. El Impacto de la Integración de Servicios: Una Solución de Gestión
¿Por qué la integración entre el MINSA y la CSS es vital para combatir estas enfermedades?
Actualmente, un paciente con tuberculosis en una zona de pobreza extrema puede recibir el diagnóstico en un centro del MINSA, pero si requiere un examen especializado o un medicamento específico que solo tiene la CSS, el sistema fragmentado lo obliga a navegar una burocracia que termina en el abandono del tratamiento.
La integración permitiría:
- Red única de vigilancia epidemiológica: Respuesta inmediata ante brotes sin importar la afiliación del paciente.
- Economías de escala: Compra unificada de medicamentos para enfermedades desatendidas, garantizando stock en las áreas más remotas.
- Continuidad del cuidado: El «dinero sigue al paciente» mediante la compensación de costos, asegurando que la atención de una mujer embarazada en la Comarca sea tan completa como la de una en la capital.
4. El desafío intercultural: El abordaje en áreas indígenas
Uno de los mayores obstáculos para los ODS en Panamá es la brecha cultural. Muchas comunidades indígenas mantienen una resistencia natural hacia las autoridades sanitarias debido a choques históricos y falta de pertinencia cultural en los servicios.
Estrategias para lograr la apertura:
- Adecuación cultural del servicio: No se trata de «imponer» la medicina occidental, sino de lograr una Medicina Intercultural. Esto incluye permitir el acompañamiento de parteras tradicionales en centros de salud y adaptar la infraestructura (ej. permitir partos verticales si es la tradición).
- Diálogo con autoridades Tradicionales: El primer contacto no debe ser con el paciente, sino con el Cacique o los líderes comunitarios. Sin su aval, cualquier campaña de vacunación o control de vectores está destinada al fracaso.
- Técnicos de Salud bilingües: La comunicación en el idioma originario es fundamental para generar confianza (Rapport). El personal sanitario debe ser, idealmente, originario de la misma comunidad.
5. Recomendaciones para la sostenibilidad
Para que Panamá logre eliminar estas enfermedades, la prevención debe ser integral:
- Saneamiento básico: No habrá salud mientras existan comunidades sin agua potable ni disposición de excretas.
- Empoderamiento comunitario: La comunidad debe ser partícipe de su propia salud, no solo receptora pasiva de servicios.
- Rectoría fuerte: Un MINSA que ejerza autoridad sobre todos los actores (públicos y privados) para garantizar que los recursos lleguen donde la necesidad es mayor.
Conclusión
La eliminación de las enfermedades de la pobreza es un imperativo ético y técnico. La integración de los servicios de salud no es solo un ajuste administrativo, es la herramienta de gestión necesaria para que el sistema panameño sea resiliente y capaz de llegar a los más vulnerables. Solo a través de una visión técnica, humana y culturalmente sensible, podremos decir que Panamá avanza hacia un desarrollo que no deja a nadie atrás.
*Médico Epidemiólogo y Salubrista. Jefe del deptartamento de Salud y Atención Integral de la Población-MINSA. Director médico de MiniMed Corp.









