
Un caso sospechoso en un laboratorio ruso ha encendido las alertas sanitarias globales. Analizamos qué es la peste, qué pasó exactamente en Irkutsk, qué antecedentes tiene Panamá y cuál es el riesgo real de que un evento así llegue a nuestro país.
Un caso que puso al mundo en alerta
Todo comenzó el 25 de septiembre de 2026, cuando Darya Shipilova, una técnica de laboratorio de 28 años del Instituto Antipeste de Irkutsk, en Siberia, habría roto un tubo de ensayo que contenía material patógeno. Días después desarrolló un cuadro de neumonía severa, fue hospitalizada y falleció el 2 de octubre.
La noticia trascendió rápidamente porque el centro donde trabajaba Shipilova es uno de los institutos rusos dedicados precisamente al estudio y vigilancia de la peste, una enfermedad que, aunque poco frecuente hoy, sigue siendo considerada un problema de salud pública en varias regiones del mundo.
Tras la muerte, las autoridades rusas activaron protocolos de contención: el hospital donde fue atendida quedó en cuarentena y cerca de 200 personas que tuvieron contacto con la fallecida fueron puestas bajo observación médica.
Sin embargo, el desenlace de la investigación tomó un giro importante. La agencia sanitaria rusa, Rospotrebnadzor, informó que no se detectó la bacteria de la peste ni en la fallecida ni en sus contactos. La causa del fallecimiento se atribuyó a una neumonía de origen indeterminado. Entre las personas monitoreadas se identificaron dos casos de COVID-19 y dos de rinovirus, pero ningún positivo por Yersinia pestis.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que Rusia le comunicó oficialmente que no había casos de peste registrados en la región de Irkutsk y que la vigilancia de todos los contactos ya había concluido. No obstante, la OMS solicitó información adicional para aclarar la causa exacta de la neumonía y el patógeno que motivó las medidas de salud pública.
¿Qué es la peste y por qué sigue siendo una amenaza?
La peste es causada por la bacteria Yersinia pestis, la misma que provocó la tristemente célebre Peste Negra medieval, que entre 1347 y 1351 acabó con entre un tercio y la mitad de la población europea.
Hoy, la enfermedad no ha desaparecido. La OMS estima que cada año se notifican entre 1.000 y 2.000 casos en el mundo, aunque la cifra real podría ser mayor. La bacteria circula de forma natural en roedores salvajes —como marmotas, ardillas terrestres y ratas— y se transmite entre ellos a través de las pulgas.
Existen tres formas principales de la enfermedad:
| Forma | Cómo se transmite | Gravedad |
| Bubónica | Picadura de pulga infectada o manipulación de animales enfermos | La más común; afecta ganglios linfáticos |
| Septicémica | La bacteria se multiplica en la sangre | Muy grave; puede ser fulminante |
| Neumónica | Inhalación de gotitas respiratorias de una persona o animal infectado | La más virulenta y la única que se transmite entre personas |
La peste neumónica, que fue la hipótesis inicial en el caso de Irkutsk, es especialmente preocupante porque puede transmitirse de persona a persona a través de partículas respiratorias, aunque esto generalmente requiere contacto cercano y prolongado con alguien que ya presenta síntomas.
La buena noticia es que la peste es tratable. Tanto la forma bubónica como la neumónica responden a antibióticos cuando se detectan a tiempo.
Panamá y la peste: una historia de hace más de un siglo
Para entender el contexto de Panamá frente a esta enfermedad, hay que remontarse a los años de la construcción del Canal. En junio de 1905, un trabajador jamaiquino llamado Nehemiah Morgan, empleado en La Boca (hoy Balboa), fue hospitalizado con síntomas de peste bubónica. Falleció el 23 de junio y la autopsia confirmó el diagnóstico.
Las autoridades de la Zona del Canal, lideradas por el doctor William Crawford Gorgas, respondieron con energía: se estableció una cuarentena en La Boca, se fumigó la zona y se desplegaron brigadas para eliminar ratas. La cuarentena se levantó el 15 de julio de 1905, sin que se detectaran nuevos casos ni ratas infectadas.
Ese fue el último caso documentado de peste humana en Panamá. Desde entonces, y a lo largo de más de 120 años, no se ha vuelto a registrar un solo caso confirmado en el país.
Esta realidad se mantiene hoy. El Ministerio de Salud (Minsa) de Panamá ha declarado oficialmente que «no ha habido caso de peste en Panamá durante décadas» y que el país mantiene una vigilancia epidemiológica permanente para detectar cualquier evento inusitado de salud pública.
¿Y en el resto de América?
En el continente americano, la peste sigue siendo endémica en cinco países: Bolivia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos y Perú. Entre 2000 y 2012 se reportaron 105 casos en la región, de los cuales aproximadamente el 87% ocurrieron en Perú.
Centroamérica, y Panamá en particular, permanecen libres de la enfermedad. Los focos activos en el continente se concentran en zonas andinas de Sudamérica y en el oeste de Estados Unidos.
Evaluación de riesgo para Panamá: ¿debemos preocuparnos?
Como especialista en salud pública, mi evaluación es clara: el riesgo de que este evento específico genere un caso de peste en Panamá es extremadamente bajo.
Factores que reducen el riesgo:
1. No hay un caso confirmado de peste. La investigación oficial en Rusia no encontró la bacteria Yersinia pestis ni en la fallecida ni en sus contactos. La causa más probable del fallecimiento fue una neumonía de origen indeterminado, no peste.
2. No hay transmisión sostenida. Tanto la OMS como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) han señalado que no hay evidencia de casos secundarios ni de transmisión de persona a persona que indique una propagación mayor.
3. La peste neumónica requiere contacto cercano y prolongado. No se transmite como el sarampión o la gripe. Para contagiarse, una persona debe inhalar gotitas respiratorias de alguien que ya está enfermo y en contacto directo. No hay escenario de transmisión comunitaria a distancia.
4. Panamá no tiene condiciones ecológicas para la peste. La bacteria requiere la presencia de roedores silvestres específicos y sus pulgas en un ecosistema determinado. Panamá no alberga esos reservorios naturales.
5. El Reglamento Sanitario Internacional funciona. Panamá mantiene vigilancia activa en puertos, aeropuertos y fronteras, y está en contacto permanente con la OMS y la OPS para el seguimiento de eventos internacionales.
¿Qué pasaría si llegara un caso importado?
Aunque el escenario es altamente improbable, Panamá cuenta con protocolos establecidos. Ante un caso sospechoso o confirmado de peste neumónica, las recomendaciones contemplan:
- Aislamiento inmediato del paciente
- Tratamiento antibiótico oportuno
- Identificación y monitoreo de contactos cercanos
- Notificación a organismos internacionales
El sistema de salud panameño tiene capacidad para manejar un evento de este tipo sin que se convierta en un brote local.
Lo que debe saber la población
La peste no es una enfermedad del pasado, pero tampoco es una amenaza inminente para Panamá. La situación en Rusia está bajo investigación y, hasta ahora, no hay evidencia de que se trate de un brote de peste ni de que exista un riesgo de propagación internacional.
Las recomendaciones para la población son las mismas que aplican para cualquier enfermedad respiratoria:
- Lavado frecuente de manos
- Cubrirse la boca al toser o estornudar
- Evitar el contacto con roedores silvestres o animales enfermos
- Mantener la calma y seguir la información de fuentes oficiales
Panamá ha demostrado históricamente que puede responder con eficacia a amenazas de salud pública. La vigilancia está activa, los protocolos están actualizados y la cooperación internacional funciona. No hay motivo para alarmarse, pero sí para mantenerse informados.
*Dr. Israel H. Cedeño-González
Médico epidemiólogo y salubrista | Jefe del Depto. de Salud y Atención Integral de la Población – MINSA
Director Médico Corporativo en MiniMed Corp





