
REDACCIÓN | Panamá en Directo
Panamá | marzo 24, 2026Escucha este artículo
Panamá en Directo | Demoras en aeropuertos reflejan impacto del cierre gubernamental en servicios claves
El gobierno de Estados Unidos ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en al menos 14 aeropuertos del país, en un intento por mitigar las crecientes demoras en los controles de seguridad provocadas por la escasez de personal en la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
La medida se produce en medio de un cierre parcial del gobierno federal que ha dejado a unos 61,000 empleados de la TSA trabajando sin salario durante más de un mes, situación que ha derivado en un aumento significativo de ausencias laborales y renuncias.
De acuerdo con autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), cientos de agentes de ICE —que sí continúan recibiendo remuneración— han sido desplegados en terminales aéreas, aunque no se han precisado cifras exactas por razones de seguridad operativa.
Los agentes han sido vistos en áreas públicas de los aeropuertos, como accesos y salidas, apoyando en tareas básicas con el objetivo de liberar a los oficiales de la TSA para funciones especializadas de seguridad. No obstante, el alcance exacto de sus funciones no ha sido detallado.
La falta de personal ha impactado severamente la operación en varios aeropuertos clave. En el aeropuerto internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, uno de los más transitados del mundo, las filas han llegado a extenderse más allá de los puntos de control, ocupando áreas como la zona de equipaje y el atrio principal. La administración del aeropuerto ha recomendado a los pasajeros llegar con al menos cuatro horas de anticipación para poder completar los procesos de seguridad.
Situaciones similares se reportan en el aeropuerto George Bush Intercontinental de Houston, donde las autoridades han advertido sobre tiempos de espera superiores a cuatro horas y el riesgo de pérdida de vuelos.
Las cifras oficiales reflejan el deterioro en la disponibilidad de personal. Más de 400 agentes de la TSA han renunciado durante el cierre, mientras que miles han optado por ausentarse. En algunos aeropuertos, como los de Atlanta y Nueva Orleans, la tasa de ausentismo ha superado el 40%. A nivel nacional, cerca del 11.76% de los agentes faltaron a sus turnos en una sola jornada, el nivel más alto registrado desde el inicio de la crisis.
En paralelo, continúan las negociaciones en Washington para restablecer el financiamiento del DHS. Legisladores republicanos han señalado que existe consenso interno en torno a un plan para reabrir la agencia, aunque aún no está claro si contará con el respaldo de los demócratas.
El presidente Donald Trump ha condicionado su apoyo a cualquier acuerdo a la inclusión de nuevas disposiciones en materia electoral, lo que mantiene en suspenso una solución definitiva.
Mientras tanto, los retrasos en los aeropuertos persisten y los viajeros continúan enfrentando largas esperas, en un contexto donde la seguridad y la operatividad del sistema aéreo dependen de un personal que sigue trabajando sin compensación económica.



