REDACCIÓN | Panamá en Directo
Panamá | octubre 13, 2026
La provincia de Veraguas y la península de Azuero enfrentan una crisis humanitaria sin precedentes tras el sismo que azotó la región. Mientras el gobierno central intenta coordinar la respuesta, comunidades enteras permanecen sin acceso a agua potable, alimentos ni refugio digno. La diputada Janine Prado, representante del circuito de Santiago, advierte que las cifras oficiales no reflejan la magnitud real de la catástrofe y que la falta de descentralización agrava la situación.
En una entrevista con medios locales, Prado describió el panorama desolador que encontró durante sus recorridos por el territorio afectado. «La situación es crítica tanto en la provincia de Veraguas como en la península de Azuero», señaló. La diputada recorrió corregimientos como Montijo, Río de Jesús, Pixbay y Bahía Honda, donde constató que familias completas duermen en el piso bajo lonas improvisadas, mientras lluvia torrencial amenaza con desbordar ríos principales.
Lo que más preocupa a Prado no es solo la emergencia inmediata, sino la falta de un plan integral a mediano plazo. «Una casa no se construye en dos días», enfatizó. La diputada cuestionó directamente al gobierno central sobre cuál será la estrategia para atender a estas personas mientras se reconstruye. El sismo Veraguas peninsula Azuero ha dejado al descubierto una realidad incómoda: la ausencia de coordinación entre instituciones y la debilidad de la descentralización administrativa.
Agua, comida y salud pública en riesgo
Uno de los problemas más urgentes es el acceso a agua potable. Aunque en algunos corregimientos se restableció el servicio eléctrico y funcionan nuevamente los acueductos rurales, en otros sectores las familias se ven obligadas a bañarse y realizar sus necesidades en quebradas y ríos con aguas turbias. Prado advirtió sobre el riesgo inminente de brotes de enfermedades infecciosas.
«Si todo esto no se atiende de manera integral y organizada, puede existir un brote de salud pública como una gastroenteritis», alertó la diputada. La falta de agua potable es crítica: según recordó Prado, una persona puede estar tres minutos sin respirar, tres días sin agua y tres meses sin comer. El tiempo corre contra las comunidades afectadas.
Las necesidades varían según cada corregimiento. Mientras algunos requieren urgentemente colchones, toldas provisionales y comida, otros claman por agua potable. La diputada enfatizó que no se trata solo de atender a quienes duermen en parques o terrenos adyacentes a sus viviendas. También hay comercios destruidos cuyos empleados quedarán sin salario, y productores agrícolas que perdieron sus cosechas. La crisis económica derivada del sismo Veraguas peninsula Azuero se extenderá más allá de lo que las cifras oficiales muestren.
El gobierno central no llega a todas partes
Prado denunció que autoridades del gobierno central no habían llegado a Montijo Cabecera ni al domingo posterior al sismo para brindar ayuda. A pesar de que el Golfo de Montijo es una de las zonas más afectadas, comunidades enteras permanecían sin contacto oficial. Esta ausencia contrasta con la respuesta que sí ha llegado desde la sociedad civil: panameños desde la capital, David, Bocas del Toro y el extranjero han organizado envíos de ayuda que, a través de comunidades organizadas, llegan a lugares donde el Estado aún no ha pisado.
La diputada hizo un llamado directo al gobierno central para instalar una mesa de alto nivel de coordinación no en la capital, sino en el interior del país. «Ojalá se pueda contemplar que se instale aquí en el interior», sugirió, proponiendo a Divisa como punto medio. La razón es clara: las cifras que reportan a los funcionarios centrales son «muchísimo más altas» que la realidad que se vive en el terreno.
Descentralización: la lección que no aprendemos
Prado insistió en que la crisis actual expone una verdad incómoda: Panamá sigue pagando el costo de no haber ejecutado la descentralización administrativa. «La centralización hoy en tiempos modernos es un atraso. La descentralización es un avance», afirmó con convicción. Los alcaldes, gobernadores y representantes locales conocen su territorio y pueden llegar más rápido a las comunidades que cualquier institución centralizada.
Sin embargo, Prado aclaró que la descentralización no es una solución mágica. «Aunque la descentralización estuviera al 100%, mentira que ya todo estuviera resuelto», reconoció. Pero sí permitiría que la ayuda llegara de manera más ordenada a través de gobernaciones, consejos municipales y juntas comunales. El problema actual es que la ayuda se disgrega, se duplican esfuerzos y, mientras tanto, hay sectores que no reciben nada.
La diputada también hizo un llamado a fortalecer la Defensa Civil (Cap), institución que ha estado «sacando la cara» en la península de Azuero y Veraguas, pero que carece de recursos, mano de obra y hasta uniformes dignos. «Requiere recursos, requiere mano de obra y requiere poder modernizarla», señaló.
Coordinación mancomunada: ¿realidad o promesa?
Cuando se le preguntó si el trabajo mancomunado entre el gobierno central, diputados, representantes y gobernadores se estaba llevando a cabo, Prado fue clara: la primera instrucción del gobierno central fue que todo se canalizara a través de las gobernaciones. Ella se puso a disposición de la gobernación de Veraguas desde el primer momento, como siempre lo hace.
Pero advirtió que este no es el momento para divisiones políticas. «Más allá de cualquier bandera política, se necesita trabajar de la mano desde la gobernación, alcaldes y representantes en cada uno de los territorios», enfatizó. No se puede esperar, no se puede improvisar en un momento como este. La Asamblea Nacional reinicia sesiones y desde el Parlacen impulsarán un plan de acción integral por parte del gobierno central.
El tiempo corre
Tres días después del sismo, las personas comienzan a desesperarse. Niños requieren atención médica que es difícil de conseguir. Las condiciones sanitarias se deterioran. Prado advirtió que con el paso del tiempo, la angustia se acumulará: «La gente se comienza a alterar. Aquí no me ha llegado nada. Aquí no me ha llegado nada. Y esto se me cayó la casa».
La diputada cerró su intervención agradeciendo a todos los panameños que han contribuido con su «granito de arena». Pero fue enfática en el mensaje final: Veraguas y la península de Azuero requieren de todo el apoyo del país en este momento. No es suficiente la ayuda dispersa de la sociedad civil. Se necesita un plan estatal, coordinado, descentralizado y transparente. De lo contrario, la crisis humanitaria derivada del sismo Veraguas peninsula Azuero se profundizará en los próximos días.








